A veces me gustaría volver a tiempos más simples. A sentimientos más básicos. Me gustaría volver a ser una niña. Me gustaría volver a mirar al cielo e imaginar que tocaba las nubes. No tener que preocuparme por cómo iban a terminar las cosas, porque sabía que todo iba a estar bien.
Esa sensación de correr bajo los árboles una tarde soleada, o de estirar los brazo hacia el cielo cuando llovía. Cerrar los ojos y aparecer en un mundo maravilloso, abrirlos y seguir estando ahí. No tener que pensar nunca en las posibilidades, ni en las consecuencias.
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